Horas y horas con los ojos abiertos, sin dormir, viendo el reloj correr, me gustaría culpar al calor o el café por ello, pero no es así, es causa de mis errores cometidos.
Quizás sea porque me voy acercando a los 18, es más solo me quedan un par de días, puede que eso me impulse a pensar más maduramente, y antes de alcanzar mi mayoría de edad me gustaría dejar plasmado en letras lo que siento.
Lejos quedó la vida donde solo había una cosa mi bici, aún recuerdo las tardes de calor en el parque San Álvaro con mi bici y con Pako dando vueltas. Lejos quedó la vida de excesos que vino de la mano con una chica que aunque en un principio alegró la existencia, más tarde me causaría depresiones y me haría perder mucho.
Ahora me doy cuenta de lo gilipollas que fui cuando en depresión caia por algo que no iba a volver y probablemente no valía la pena, amargando toda la existencia alrededor. También fui gilipollas al añorar tanto un estilo de vida que había divinizado y que ahora me doy cuenta que tampoco era como yo lo recordaba, apenas había algo bueno, aunque saqué algunas personas que valen la pena como Sebas, Evita, o mi gran colega que ya hace años que lo conozco y aunque en un principio me cayese mal ahora daría todo por él, Alex(García).
No obstante el tiempo pasaba, sin darme cuenta entre depresiones y depresiones había empezado una época que ya he finalizado recientemente, bachillerato. Llegué a un instituto nuevo, apenas conocía a nadie, pero no me preocupaba llegaba con lo mejor que he podido conocer, Pako, ese gran amigo inseparable durante años y que nunca supe valorar, todo sea dicho. Poco a poco fuí haciendo amigos muy buenos, de mi clase mayormente (no los nombro que sino no acabaría nunca), también conocí a otras personas en el instituto, la más importante y una de las mejores fue Enri, de la manera más tonta que puede haber, (supongo que las grandes amistades empiezan absurdamente, ya sea como lo conocí a él o sentándote en un autobus al lado de alguien), pero bueno, a pesar de todo lo que ha pasado aún daría todo por él. También conocí otras personas del instituto como Fran, un buen colega.
Ahora pues estoy bastante feliz gracias a una persona, aunque haya perdido tantísimo, como los que para mi fueron mis dos mejores colegas Enri(del cual no sé nada) y Pako(del que ya no sé ni la mitad, pero me alegra saber que de alguna manera es feliz), Esveto (del cual no sé nada desde hace mucho), Garcia (que aunque quizás sea con el que tengo más contacto, pero tampoco lo veo mucho, no obstante, me alegro que por fin todo le vaya bien).
Y así esta todo con 17 años que tengo ahora, todas las depresiones sucedieron con 16 y han sido una mierda, y ahora que me acerco a los 18 espero que sean mejores, después de casi 2 años de todo ahora me empiezo a arrepentir. Mi regalo para los 18 está siendo aprender a valorar todo lo que ese criajo estúpido no supo y le llevó a perder a su mejor amigo y otros tantos, no os doy más importancia a unos que a otros, porque para mi sois las mejores personas que he conocido, con las que pensaba que iba a estar siempre; sin embargo, supongo que hasta las torres más fuertes se derrumban, en gran parte por mi culpa.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar+1
ResponderEliminar