Tras meses, incluso años, la ciudad vuelve a resplandecer. Él se ha dado cuenta que no es la ciudad a la que odia, sino a la gente..han cambiado, él... probablemente no,quizás mientras los demás cambiaban, él se quejaba y se volvia un necio, pensando en algo que tanto él como todos sabían que no iba a volver, pero que vendría algo mejor. Hasta que ese "algo" un día llegó en un mes de enero, entonces empezó a maldecir una ciudad, pues ya no tenía otra cosa sobre la que diatribar. Quizás el estar tanto tiempo enfadado con tonterías, esté haciendo que las grandes cosas de su vida se le escapen. Ya se han marchado dos de ellas, no dejará que se vaya la tercera que para él ahora es la primera, y siempre lo será, y que este verano pintará su vida de color.
No obstante, meses y meses de cinismo no le han servido para nada, finalmente se ha dado cuenta de las cosas. Él ha estado quieto, mientras el mundo giraba, viéndolo moverse día a día, pero sin darse cuenta. La ciudad puede ser maravillosa como ya lo demostró hace unos años, solo depende los ojos con los que se vean y la gente que te rodea. Hasta aqui la historia de un cínico ciego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario