sábado, 22 de octubre de 2011

Eres la calma bajo esta tormenta...

Fuimos a nuestro lugar preferido, solíamos ir allí cuando los dos pensabamos que nos sobraban todas las demas cosas del mundo, ese mundo que juntos nos creamos, estabamos allí mirando el paisaje: casas, hoteles, plazas niños jugando, naturaleza era precioso, bueno aunque la verdad todo a tu lado me parecía precioso, sería que como tu lo eras pues hacias todo más bonito, más parecido a tí. Estabamos sentados viendo todo eso cuando de repente el cielo de nubes negras se tornó y una fuerte y densa lluvia empezó a caer, acompasada de fuertes truenos que nos rodeabana y asustaban, pero yo me sentía seguro a tu lado, dios no mataría a un ángel y tu lo eras...
Tu no parabas de hablar yo estaba callado, pensando lo guapa que eras sobre todo con el pelo mojado ( y yo que pensaba que más guapa no podrías ser), viendo como abrías tu boca, con esos labios que suponían una ofensa al mismo dios por superarle en perfección, empezaste a hablarme de lo sola que te sentías que todo te iba mal, yo te abrazé y te dije no llores esta noche yo todavía te quiero, cariño. Tu me lanzaste una sonrisa de esas que erizan la piel, como solamente tu sabes hacer, sin más te planté un beso, de repente cogiste mi mano, y me dijiste suavemente ven, yo te seguí como te seguiría hasta el fin del mundo, lo que sea antes de decirte un no, empezamos a correr por todo ese lugar, empapados bajo la lluvia, sin previo aviso paraste, y me dijiste mira, precioso era ver aquel rio bajar con fuerza y fiereza, pero más allá de lo bello de la naturaleza mi mirada se fué hacía ti toda mojada... el pelo empapado y las gotas cayendo suave y lentamente por tu frente, rodeando esos preciosos ojos como ninguno, luchando por no caer dentro de tu boca por esos acantilados de tus labios, deslizandose por ese precioso cuello de cisne, atravesando ese canal sagrado al lado de lo que tu me tenías robado,  y cayendo en picado por las preciosas líneas de tu cuerpo, me llevaste a pensar que había muerto y estaba en el mismisimo cielo, pero lentamente te fuiste alejando metiendote a eso que tu llamas "coche" yo solo se que lo que hacía era que cada vez  te viese más y más lejos hasta que mi vista te perdió y me quedé solo bajo esa tormenta....

No hay comentarios:

Publicar un comentario